El
contexto de las NTIC
La globalización
supone la aparición de “un espacio global
de interdependencias, flujos y movilidades, que cubre el planeta entero y que a
partir de su carácter totalizador, afecta todas las dimensiones de la sociedad:
tecnológica (a partir de la revolución científico-tecnológica), económica (con
la liberalización de la economía), cultural (asociada a la posmodernidad),
política (creación de bloques entre países), ideológica (con el fin de la
bipolaridad y el surgimiento de la multipolaridad) y físico-ambiental (visión
ecosistémica a escala global altamente interdependiente)” (Forgia, P. 2008).
Este proceso no es homogéneo “(…) en la
medida que, refuerza la centralización, la concentración, la fragmentación y la
desigualdad” (Santos, M. 1991).
En este escenario mundial contemporáneo, las tecnologías
de la información y comunicación (TIC) juegan un papel fundamental, porque
permiten interconectarse e integrarse a partir de la formación de redes. En tal
sentido, puede señalarse que las Tics“ (…) son la base de un nuevo tipo de relaciones
hasta ahora sólo incipientemente desarrolladas; las relaciones de red” (Durán,
D.)
Las
Tics en la educación
Las Tics constituyen un conjunto diverso de
nuevas tecnologías cuya imagen más frecuente es la comunicación a escala
planetaria posibilitada por las autopistas o redes de la información.
Las TIC nos brindan enormes posibilidades
para aumentar los espacios de diálogo y colaboración a la vez que nos enfrentan
a grandes desafíos ya que no garantizan por sí mismas el éxito. Burbules señala
que, "Tienen ventajas y limitaciones, [...] su empleo implica elecciones
deliberadas, elecciones que podrían haber sido otras, elecciones que reflejan
valores y premisas profundas y tal vez cuestionables." Acompañando lo
dicho anteriormente incorporo lo trabajado por la Lic. Diana Durán, “existen
diferentes opiniones, tanto optimistas como relativamente pesimistas, respecto
a la influencia de la inclusión de INTERNET en el sistema educativo. Dentro de
las opiniones notoriamente optimistas se destaca la de la plataforma estatal
Educ.ar en la que se señala que “(…) además de contener a los medios tradicionales,
INTERNET puede pensarse como un medio en sí mismo: tiene reglas propias, modos
de distribución específicos y también ha dado lugar a nuevos géneros discursivos,
nuevas formas de escritura e insólitas innovaciones lingüísticas. Y aunque
cuando estas innovaciones se trasladan a géneros académicos –como la prueba
escrita– causan una lógica preocupación en los docentes, no podemos dejar
de lado que encontramos en la red recursos pedagógicos muy valiosos”. Según
Giovanni Sartori, en cambio, la perspectiva escéptica frente al aporte de las
Tics también es plausible de tener en cuenta. Afirma el politólogo italiano que
“(…) las posibilidades de Internet son
infinitas, para bien y para mal. Son y serán positivas cuando el usuario
utilice el instrumento para adquirir información y conocimientos, es decir,
cuando se mueva por genuinos intereses intelectuales, por el deseo de saber y
entender. Pero la mayoría de los usuarios no es, y preveo que no será, de esta
clase. La pandeia del video hará pasar a Internet a analfabetos culturales que
rápidamente olvidarán lo poco que aprendieron en la escuela y, por tanto,
analfabetos culturales que matarán el tiempo libre en Internet, en compañía de
almas gemelas deportivas, eróticas, o de pequeños hobbies. Para este tipo de
usuario Internet es sobre todo un terrific way to waste time, un espléndido
modo de perder el tiempo, invirtiéndolo en futilidades. Se pensará que esto no
tiene nada de malo. Es verdad, pero tampoco tiene nada de bueno.”

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