miércoles, 13 de marzo de 2013

Tics y educación



El contexto de las NTIC

La globalización supone la aparición de “un espacio global de interdependencias, flujos y movilidades, que cubre el planeta entero y que a partir de su carácter totalizador, afecta todas las dimensiones de la sociedad: tecnológica (a partir de la revolución científico-tecnológica), económica (con la liberalización de la economía), cultural (asociada a la posmodernidad), política (creación de bloques entre países), ideológica (con el fin de la bipolaridad y el surgimiento de la multipolaridad) y físico-ambiental (visión ecosistémica a escala global altamente interdependiente)” (Forgia, P. 2008). Este proceso no es homogéneo “(…) en la medida que, refuerza la centralización, la concentración, la fragmentación y la desigualdad” (Santos, M. 1991).
En este escenario mundial contemporáneo, las tecnologías de la información y comunicación (TIC) juegan un papel fundamental, porque permiten interconectarse e integrarse a partir de la formación de redes. En tal sentido, puede señalarse que las Tics“ (…) son la base de un nuevo tipo de relaciones hasta ahora sólo incipientemente desarrolladas; las relaciones de red” (Durán, D.)


Las Tics en la educación
Las Tics constituyen un conjunto diverso de nuevas tecnologías cuya imagen más frecuente es la comunicación a escala planetaria posibilitada por las autopistas o redes de la información.
Las TIC nos brindan enormes posibilidades para aumentar los espacios de diálogo y colaboración a la vez que nos enfrentan a grandes desafíos ya que no garantizan por sí mismas el éxito. Burbules señala que, "Tienen ventajas y limitaciones, [...] su empleo implica elecciones deliberadas, elecciones que podrían haber sido otras, elecciones que reflejan valores y premisas profundas y tal vez cuestionables." Acompañando lo dicho anteriormente incorporo lo trabajado por la Lic. Diana Durán, “existen diferentes opiniones, tanto optimistas como relativamente pesimistas, respecto a la influencia de la inclusión de INTERNET en el sistema educativo. Dentro de las opiniones notoriamente optimistas se destaca la de la plataforma estatal Educ.ar en la que se señala que “(…) además de contener a los medios tradicionales, INTERNET puede pensarse como un medio en sí mismo: tiene reglas propias, modos de distribución específicos y también ha dado lugar a nuevos géneros discursivos, nuevas formas de escritura e insólitas innovaciones lingüísticas. Y aunque cuando estas innovaciones se trasladan a géneros académicos –como la prueba escrita– causan una lógica preocupación en los docentes, no podemos dejar de lado que encontramos en la red recursos pedagógicos muy valiosos”. Según Giovanni Sartori, en cambio, la perspectiva escéptica frente al aporte de las Tics también es plausible de tener en cuenta. Afirma el politólogo italiano que
“(…) las posibilidades de Internet son infinitas, para bien y para mal. Son y serán positivas cuando el usuario utilice el instrumento para adquirir información y conocimientos, es decir, cuando se mueva por genuinos intereses intelectuales, por el deseo de saber y entender. Pero la mayoría de los usuarios no es, y preveo que no será, de esta clase. La pandeia del video hará pasar a Internet a analfabetos culturales que rápidamente olvidarán lo poco que aprendieron en la escuela y, por tanto, analfabetos culturales que matarán el tiempo libre en Internet, en compañía de almas gemelas deportivas, eróticas, o de pequeños hobbies. Para este tipo de usuario Internet es sobre todo un terrific way to waste time, un espléndido modo de perder el tiempo, invirtiéndolo en futilidades. Se pensará que esto no tiene nada de malo. Es verdad, pero tampoco tiene nada de bueno.”

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